Sensación de soledad y desconexión
Así no seamos conscientes de ello, estamos conectados con todo, nuestra vida tiene propósito y sentido en sí misma
Hace años en mi adolescencia y juventud temprana me sentía inmensamente sola. Recuerdo conversarlo con mi madre y ella decirme que ella y mi familia estaban allí para mí. Han pasado varios años y muchas cosas para poder sentir realmente que hay otro para mí. La sensación de soledad era tan intensa y profunda que me desconectaba de todos, de todo y de mí misma. En el fondo me sentía tan desconectada del Todo, de este ecosistema inteligente llamado vida, donde incluso el microorganismo más diminuto cumple una función, un propósito, hace parte.
Ahora estoy convencida de que es más dificil sentir que no haces parte de algo, aunque es lo más común. Esta capacidad mental y supuestamente “evolucionada” de los seres humanos nos ha desconectado de una capacidad mucho más innata, natural, animal: la capacidad de ser con la naturaleza, de sabernos y sentirnos parte de este ecosistema inteligente y a su vez la capacidad de conexión con otros seres humanos, animales, plantas, en general con todo. Nos aislamos, deprimimos, nos sentimos solos. Nos hemos despojado de esta inteligencia animal, instintiva, que pulsa en nuestro ADN. Ser comunidad, compartirnos, tejer lazos, conectarnos para sobrevivir como especie y al mismo tiempo contribuir a la tierra con el cuidado, la siembra, la agricultura.
Parece paradójico que entre más desarrollado esta nuestro centro mental y del pensamiento, menos desarrollada esta nuestra empatía, nuestra humanidad, nuestra capacidad de ser animales. Y vamos apostando cada vez mas a un “desarrollo”, a un “progreso” en detrimento de nuestras raíces ancestrales y animales.